Las cosas que salvamos en aquel fatal incendio.

-Te quiero tanto (quien lo iba a decir).. –

Pasan las horas, los días, las semanas y los meses, y aquí seguimos. No estamos en el mismo lugar del camino donde nos cruzamos, pero si con la misma sensación, y quizás, con una ilusión mayor de seguir andando juntos. Unas veces iremos enfadados, otras de la mano, otras iremos mojándonos por la inoportuna lluvia y otras veces iremos en manga corta debido a ese sol alegre que suele salir en las monótonas tardes de invierno.

Hemos sobrevivido a incendios, tenemos pequeños candiles en la mochila para esos momentos en los que nos quedamos sin luz y la luna no nos da la suficiente visión como para poder seguir andando, y ya somos casi expertos en saltar piedras y charcos.

Me dices que cuando te digo cosas bonitas las digo con un tono alegre, casi riéndome, y que no parecen serias. Me alegro de hacerlo así, porque eso quiere decir que lo que digo, lo que siento, me produce alegria, me ilusiona, y me gusta sentirme así. Me gusta este momento.

Me gusta estar aun aquí escribiéndote (directa o indirectamente), porque jamas había sido tan constante y paciente con un sentimiento. También me gusta, que poco a poco vayamos tirando por las cunetas del camino aquellas cosas que sobran en nuestra mochila, que hacen daño, provocando un camino mas costoso y el cual, si no fuese por esas grandes bolsas de defectos que tiramos, acabaría cansándonos, tanto a ti, como ami.

Pero sin duda alguna, lo que mas me gusta es que tu me gustes. 

Lo que mas me gusta, eres tu.

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Marzo 14th, 2011 by